En este artículo encontrarás los pasos para llegar a hacer un buen mate en baloncesto. ¿Te animas? Lo contamos todo aquí.
Aprovechamos que entramos en el parón de las ligas de baloncesto y qué mejor preguntarle a la superestrella Lebron James como hacer un buen mate, con 23 temporadas de experiencia en la NBA. ¿Estás listo? ¡Vamos allá!
Es necesario potenciar el salto vertical, porque para la gente con la altura o una gran longitud en el brazo no lo suele entrenar. Es necesario acostumbrar a los músculos de tu tren inferior a realizar este tipo de movimientos y saltos, y una de las mejores formas de conseguirlo es realizando ejercicios de pliometría e isométricos, como por ejemplo saltos a cajón o a la comba.
Mucha gente no tiene la mano suficientemente grande para agarrar el balón o un buen agarre de balón al intentar el mate, por eso es necesario entrenar para fortalecer este agarre con un trabajo introduciendo ejercicios de palmeo con balones de diferentes tamaños. También hay que trabajar en las zonas de los brazos, exactamente los antebrazos, porque es el músculo que influye en el agarre del balón, aparte de la mano.
A medida que tu fuerza y agarre vaya mejorando, podrás ir introduciendo balones más grandes hasta llegar a una pelota de baloncesto de talla normal.
Para hacer un mate no todo es fuerza y salto, también entra el factor de la coordinación, el juego de pies, en el arranque y en el tiempo total para poder maximizar tu salto vertical. Es más probable que hagas tu primer mate con una mano, así que si eres diestro, empieza por el lado izquierdo, despega la planta del pie izquierdo y corre hacia el aro para machacar el balón.
No tienes que saltar demasiado lejos de la canasta ni muy cerca de la canasta, tienes que encontrar un punto intermedio donde no te quedes muy corto o muy lejos, porque así no conseguirás el máximo despegue. El truco está en encontrar la distancia exacta: ni tan lejos que mueras en el aire, ni tan cerca que te quedes sin espacio. Con práctica empezarás a sentir ese “timing” perfecto en el que tu impulso, la distancia y la velocidad se alinean.
Por último, LeBron repite algo fundamental: confianza y repetición. Hacer un mate no es un milagro, es un proceso. Cuando por fin sale el primero, algo cambia en tu cabeza y empieza a desbloquearse todo lo que viene después. Si te animas a seguir estos pasos, es cuestión de tiempo hasta que tú también puedas colgarte del aro.
